sábado, 27 de mayo de 2017

Renuncias...




Desde que salí de mi casa, hace ya tres meses, casi no he tenido tiempo para publicar sobre la aventura del vivir siendo un creyente cristiano en medio de este loco mundo. 
Sin embargo hoy, mientras caminaba con unos compañeros, me preguntaron si yo creo en el AMOR y si así era, entonces lo demostrara con un hecho científico.
De por si, la pregunta resulta un tanto fuera del contexto, pero me ha dejado pensando.
La biblia da la respuesta de lo que debe ser el AMOR y lo encontramos en Corintios 13, aquellos versos tan conocidos. 

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser
Y eso es como definimos al AMOR, que dentro de lo que nos hace humanos es muy difícil de manejar o aceptar o hacer. 
Ser creyente y seguidor de JESÚS es muy difícil en medio del mundo, pero hoy reconozco que es mas difícil tratar de serlo dentro de la iglesia. Hay un camino delicado dentro de las libertades que como seres humanos tenemos, y también es delicado el camino que decidimos seguir como cristianos, especialmente cuando debemos rendir cuentas a nuestros lideres espirituales, porque obviamente ellos cuidan de nuestras almas, son una especie de seres humanos escogidos por Dios para que le ayuden a cuidar de nuestras almas. Y es aceptable y correcto. Yo amo a mis pastores, a mis lideres y aun a aquellos que no lo han sido. 
Muchas noches elevé una oración al cielo, encomendando a Dios por mi área sentimental. Creía que con este pasar del tiempo debía sentirme acompañado (no es bueno que el hombre esté solo). Obviamente, la mujer que yo pedía debe ser creyente, amar a Dios, asistir a una iglesia, ser de buen testimonio y que me ame, entre otras cosas como que trabaje y no sea perezosa. Así con el tiempo conocí a alguien y entre conversaciones se va descubriendo muchas cosas (amo hablar con la gente), orando y con dirección de Dios se van presentando también las circunstancias para ir dando pasos a algo mas sólido. Cumplía los requisitos y poco a poco fue invadiendo mi corazón. pasaron muchas cosas, hasta que nos conocimos... Ahí es cuando uno comienza realmente a probar ese AMOR. 
Gracias a la crianza que he tenido en mi casa, he sido un buen anfitrión, así que cuando ella vino a mi casa, tratamos de atenderla de la mejor y más cómoda manera, reconozco que dentro de ese tiempo, nunca hicimos nada indebido, pero si nos tratamos como unos novios. Cariños van y cariños vienen. Fue un tiempo realmente inolvidable. Pero surgió la pregunta, ¿Podemos tener una relación seria? y si así era, ¿Cómo debía ser?. Continuamos en esa relación a distancia con la esperanza de encontrarnos pronto nuevamente. Tomamos muchas opciones, hicimos planes, hablamos de cómo resolveríamos problemas y etc. Pero hubo un detalle particular y es que cada vez se iba posponiendo ese encuentro, por algún motivo, ella no quería que nos encontráramos. Yo supe que esa duda no era buena señal. Pero el amor todo lo soporta, todo lo espera. 

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