jueves, 17 de abril de 2014

LA ULTIMA CENA

4. Las Últimas Palabras al Traidor

(1940.3) 179:4.1 Por unos minutos los apóstoles comieron en silencio, pero bajo la influencia de la conducta alegre del Maestro, pronto entraron en conversación, y en muy poco rato la cena procedía como si no hubiera ocurrido nada afuera de lo ordinario que pudiese interferir con el buen humor y la armonía social de esta extraordinaria ocasión. Después que hubo pasado cierto tiempo, hacia la mitad del segundo plato de la cena, Jesús los miró diciendo: «Os he dicho cuánto deseaba compartir esta cena con vosotros, y sabiendo de qué manera las fuerzas malignas de las tinieblas han conspirado para efectuar la muerte del Hijo del Hombre, decidí comer la cena con vosotros en este aposento secreto y un día antes de la Pascua, puesto que no estaré con vosotros a esta hora mañana por la noche. Repetidamente os he dicho que debo volver al Padre. Ahora ha llegado mi hora, pero no hacía falta que uno de vosotros me traicionara para entregarme a las manos de mis enemigos».
(1940.4) 179:4.2 Cuando los doce oyeron estas palabras, después de haber perdido gran parte de su amor propio y autoconfianza debido a la parábola del lavado de los pies y al subsiguiente discurso del Maestro, se miraron unos a otros mientras preguntaban en tono desconcertado y en forma titubeante: «¿Soy yo?» Y cuando todos ellos así preguntaron, Jesús dijo: «Aunque es necesario que yo vaya al Padre, no hacía falta que uno de vosotros se volviera traidor para cumplir con la voluntad del Padre. Esto es la maduración del mal escondido en el corazón del que no supo amar la verdad con toda su alma. ¡Cuán engañoso es el orgullo intelectual que precede a la caída espiritual! Mi amigo de muchos años, el que aun ahora come mi pan, está dispuesto a traicionarme, aun como ahora moja el pan conmigo en el mismo plato».
(1940.5) 179:4.3 Cuando Jesús hubo así hablado, todos ellos comenzaron nuevamente a preguntar: «¿Soy yo?». Y mientras Judas, sentado a la izquierda de su Maestro, nuevamente preguntó «¿Soy yo?» Jesús, mojando el pan en el plato de las hierbas, se lo entregó a Judas diciendo: «Tú lo has dicho». Pero los otros no oyeron la palabras de Jesús a Judas. Juan, que se reclinaba a la derecha de Jesús, se inclinó y preguntó al Maestro: «¿Quién es? Deberíamos saber quién se ha demostrado infiel a tu confianza». Jesús respondió: «Ya os lo he dicho, aquel a quien diere yo el pan mojado». Pero era tan natural para el anfitrión dar el pan mojado al que se sentaba a su lado izquierdo que ninguno de ellos prestó atención a esto, aunque el Maestro había hablado tan claramente. Pero Judas estaba dolorosamente consciente del significado de las palabras del Maestro asociadas con su acción, y se llenó de pavor de que sus hermanos del mismo modo se dieran cuenta de que él era el traidor.
(1941.1) 179:4.4 Pedro estaba altamente excitado por lo que se había dicho e, inclinándose hacia adelante sobre la mesa, se dirigió a Juan: «Pregúntale quién es, o si te lo ha dicho, dime, ¿quién es el traidor?»
(1941.2) 179:4.5 Jesús puso fin a sus murmullos diciendo: «Me apena que este mal tuviera que ocurrir y esperé aun hasta esta hora que el poder de la verdad pudiera triunfar sobre las decepciones del mal, pero estas victorias no se ganan sin la fe basada en el amor sincero por la verdad. No quisiera haberos dicho estas cosas en ésta nuestra última cena, pero deseo advertiros de estas penas para prepararos así para lo que está por ocurrirnos. Os he dicho de esto porque deseo que vosotros recordéis, cuando yo me haya ido, que todo sabía de estos complotes malignos, y que os advertí por adelantado de la traición. Y hago todo esto, sólo para que podáis ser fortalecidos para las tentaciones y pruebas que os esperan».
(1941.3) 179:4.6 Cuando Jesús habló así, se inclinó hacia Judas, y dijo: «Lo que has decidido hacer, hazlo en seguida». Y cuando Judas escuchó estas palabras, se levantó de la mesa y se alejó del aposento apresuradamente, saliendo en la noche para hacer lo que tenía decidido llevar a cabo. Cuando los otros apóstoles vieron que Judas salía de prisa después de que Jesús le hubo dirigido la palabra, pensaron que había ido a buscar algo más para la cena o para hacer una diligencia para el Maestro, puesto que suponían que él aún llevaba la bolsa.
(1941.4) 179:4.7 Ahora Jesús sabía que ya nada podía hacerse para prevenir Judas tornarse en traidor. Había empezado con doce —ahora, tenía once. Eligió a seis de estos apóstoles, y aunque Judas estaba entre aquellos nombrados por sus apóstoles de primera elección, el Maestro aún lo aceptaba y había, hasta este momento, hecho todo lo posible por santificarlo y salvarlo, así como había luchado por la paz y salvación de los demás.
(1941.5) 179:4.8 Esta cena, con sus tiernos episodios y toques suaves, fue el último llamado de Jesús a Judas que estaba desertando, pero fue en vano. Las advertencias, aun cuando se las administra de la manera más diplomática y con el espíritu más compasivo, como regla general, cuando el amor está realmente muerto tan sólo intensifica el odio y enciende la voluntad malvada de llevar a cabo hasta el fin los proyectos egoístas.

LA ULTIMA CENA

5. El Establecimiento de la Cena de Conmemoración

(1941.6) 179:5.1 Cuando le llevaron a Jesús la tercera copa de vino, la «copa de la bendición», se levantó del diván y, tomando la copa en sus manos, la bendijo, diciendo: «Tomad todos vosotros esta copa, y bebed de ella. Ésta será la copa de mi conmemoración. Ésta es la copa de la bendición de una nueva dispensación de gracia y verdad. Ésta será para vosotros el emblema del don y el ministerio del Espíritu divino de la Verdad. Yo no beberé otra vez de esta copa con vosotros hasta que la beba en forma nueva con vosotros en el reino eterno del Padre».
(1942.1) 179:5.2 Todos los apóstoles, mientras bebían de esta copa de bendición en profunda reverencia y silencio perfecto sentían que estaba pasando algo fuera de lo ordinario. La vieja Pascua conmemoraba la salida de los padres, el pasaje, del estado de esclavitud racial, a libertad individual; ahora, el Maestro instituía una nueva cena de conmemoración como símbolo de la nueva dispensación en la cual el individuo esclarecido emerge de las cadenas del ceremonialismo y del egoísmo al gozo espiritual de la hermandad y la comunidad de los hijos de la fe liberados del Dios vivo.
(1942.2) 179:5.3 Cuando terminaron de beber esta nueva copa de conmemoración, el Maestro tomó el pan y, después de dar gracias, lo rompió en pedazos y, diciéndoles que lo pa-saran, dijo: «Tomad este pan de conmemoración y comedlo. Os he dicho que yo soy el pan de la vida. Este pan de la vida es la vida unida del Padre y del Hijo en un solo don. El verbo del Padre, tal como es revelado en el Hijo, es en verdad el pan de la vida». Cuando hubieron compartido el pan de la conmemoración, el símbolo del verbo vivo de la verdad encarnado en semejanza de carne mortal, se sentaron.
(1942.3) 179:5.4 Al instituir esta cena de conmemoración, el Maestro recurrió, como siempre fue su costumbre, a las parábolas y a los símbolos. Empleó símbolos porque quería enseñar ciertas grandes verdades espirituales de manera tal que resultara difícil a sus sucesores darles interpretaciones precisas y significados definidos a sus palabras. De esta manera, trataba de prevenir que las generaciones venideras cristalizaran sus enseñanzas y vincularan los significados espirituales con las cadenas muertas de la tradición y del dogma. En el establecimiento de la única ceremonia o sacramento asociado con toda su misión en la vida, Jesús hizo grandes esfuerzos por sugerir sus significados más bien que recurrir a definiciones precisas. No quería destruir el concepto individual de la comunión divina estableciendo una forma precisa; tampoco deseaba limitar la imaginación espiritual del creyente, cortándole las alas por el formalismo. Más bien buscaba liberar el alma renacida del hombre y ponerla en las alas dichosas de una nueva y viviente libertad espiritual.
(1942.4) 179:5.5 A pesar de los esfuerzos del Maestro por establecer así este nuevo sacramento de conmemoración, los que vinieron en los siglos sucesivos frustraron su deseo expreso porque este simple simbolismo espiritual de aquella última noche en la carne ha sido reducido a interpretaciones precisas y sujeto a la precisión casi matemática de una fórmula establecida. De todas las enseñanzas de Jesús, ninguna se ha vuelto tan normalizada por la tradición.
(1942.5) 179:5.6 Esta cena de conmemoración, cuando es compartida por los que son creyentes en el Hijo y conocedores de Dios, no necesita asociar a su simbolismo ninguna de las interpretaciones erróneas y pueriles del hombre sobre el significado de la presencia divina, porque en tales ocasiones el Maestro está realmente presente, en cada una de estas ocasiones. La cena de conmemoración es el encuentro simbólico del creyente con Micael. Cuando os tornáis de este modo conscientes del espíritu, el Hijo está realmente presente, y su espíritu fraterniza con el fragmento residente de su Padre.
(1942.6) 179:5.7 Después de meditar todos ellos por unos momentos, Jesús continuó hablando: «Cuando hagáis estas cosas, recordad la vida que he vivido en la tierra entre vosotros y regocijaos de que he de seguir viviendo en la tierra con vosotros y sirviendo a través de vosotros. Como individuos, no discutáis entre vosotros quién será el más grande. Sed todos vosotros como hermanos. Cuando el reino crezca hasta comprender grandes grupos de creyentes, tratad del mismo modo de no buscar la grandeza ni la preferencia entre estos grupos.»
(1943.1) 179:5.8 Esta poderosa ocasión ocurrió en un aposento superior en la casa de un amigo. No hubo nada de formalismo sagrado ni de consagración ceremonial, ni en la cena ni en el edificio. La cena de conmemoración se estableció sin sanción eclesiástica.
(1943.2) 179:5.9 Cuando Jesús hubo así establecido la cena de conmemoración, dijo a sus apóstoles: «Toda vez que hagáis esto, será en memoria mía. Cuando me recordéis, pensad primero en mi vida en la carne, recordad que estuve cierta vez con vosotros y luego, por la fe, discernid que todos vosotros vendréis alguna vez a cenar conmigo en el reino eterno del Padre. Esta es la nueva Pascua que os dejo: la memoria de mi vida autootorgadora, el verbo de la verdad eterna; y la memoria de mi amor por vosotros, el derramamiento de mi Espíritu de la Verdad sobre toda la carne».
(1943.3) 179:5.10 Y cerraron esta celebración de la vieja Pascua, pero sin derramamiento de sangre, en relación con la inauguración de la nueva cena de conmemoración, cantando, todos juntos, el salmo ciento dieciocho.

domingo, 13 de abril de 2014

BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR

 

 

La entrada triunfal en Jerusalén

(Mt. 21.1-11; Lc. 19.28-40; Jn. 12.12-19)

11  Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,
y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.
Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.
Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.
Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?
Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.
Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.
También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.
Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: !!Hosanna! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor!
10 !!Bendito el reino de nuestro padre David que viene! !!Hosanna en las alturas!
11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.

viernes, 11 de abril de 2014

Una discusión

Entonces, alguien me decía que estar con Dios es hacer su voluntad y encontrarlo en todo lado.
Pero que voluntad hacemos?

- Consolar a los demás.
- Ayudar a los demás?
- Buscarlo en el sol y en las estrellas?
- Buscarlo en el canto de las aves?

Porqué hay gente que no asiste a la iglesia?

Porque Dios está en todas partes.

Estoy enfermo por el pecado?

Porqué los Cristianos van a la iglesia a buscar un Dios palpable ?

y bueno, la pregunta de las controversias y el punto débil de la iglesia... ¿Porqué van a dar su dinero al pastor? (tema para otra ocasión)

Definitivamente, deben existir realmente pocos que no crean en JEHOVÁ, definitivamente pocos que no crean en la venida del Hijo de Dios al mundo encarnado y llamado JESÚS... quizá sea en las tribus indígenas o aborígenes o nativos de muchos lugares los que de verdad desconozcan de nuestro Dios, y sigan orándole a sus "pequeños"  dioses.
Sin embargo, la persona con la que tuve esta extraña y triste conversación, si conoce de Dios.


Y bueno, es fácil, llevar esa clase de "creencia", que ni a religiosidad llega, porque  se tiene un Dios al que se encuentra en cada lado, en el canto de las aves, en la sonrisa de los niños, en el sol y en las estrellas, pero me pregunto: lo vemos?, sabemos que nuestro Dios está en todos lados, en cada cosa, en cada lugar pero, lo podemos sentir?

De que sirve ver a Dios en todas las cosas, saber que está ahí, saber que está en nuestros corazones y no hacer su voluntad?

Acaso ayudar a los demás es suficiente? Acaso perdonar es suficiente? acaso "rezar" el padre nuestro, es suficiente? acaso con saber que él está en todas partes, es suficiente?

Acaso esa es su voluntad?

Me pregunto hoy...

¿Que hacemos por Dios?... ¿ Cuál es su voluntad buena, agradable y perfecta?

Si no hemos leído la Biblia... (término no adjudicado ni por el mismo Jesús, ni ninguno de sus apóstoles) entonces, digamos que tenemos un conocimiento empírico de Dios y su reino.
Si no nos acercamos al testimonio de las generaciones pasadas, que viene a ser la Biblia que conocemos, recordemos que la Biblia es la recopilación de textos encontrados en el transcurso de la historia y donde se ha registrado la experiencia y el testimonio de la presencia de Dios en este caótico y autodestructivo mundo en el periodo anterior a Jesús (antiguo pacto, o testamento) y el inicio del nuevo pacto o nuevo testamento que parte de la venida de Jesús, el hijo de Dios, el príncipe de paz, el cordero perfecto y sin mancha, y su sacrifico en la Cruz del Calvario por el perdón de nuestros pecados y la reconciliación con el Padre eterno.


Sobre el antiguo testamento, no hablaré... pero si un poco, sin citas, a manera de empirismo, basandome en la educación religiosa de las escuelas y los hogares no cristianos, sobre el nuevo testamento.

Bien, de donde surge la idea de que Dios está en todas partes? Obvio, es el creador y conoce a la perfección su creación. Todo es de Dios, todo le pertenece, cada cosa, cada lugar, incluidas las estrellas y nuestro grandioso sol. Pero está Dios en todas partes? Siendo así pues hemos vuelto a Dios parte del mundo, del mundo pasajero, y si es así, entonces quizá Dios está en medio de la guerra en muchos países donde mueren inocentes, en medio de la hambruna y en medio de la enfermedad, Dios está en los lujos ornamentales de los narcotraficantes y los ladrones, Dios está en medio de los hogares que se destruyen día a día... ¿Porqué no hace nada?

Está Dios en nuestro interior, en nuestro corazón, dicen, Dios va conmigo a todas partes, no tengo que buscarlo, no necesito ver al Dios tangible, porque mora en mi corazón. Así lo enseñan y así lo creemos...  y sí, así es... Es parte de lo que conocemos de Dios... la parte que conocemos porque fue la parte de la lactancia. (Y ni así, porque fuimos criaturas).

Ahora, lo digo, esa es la posición de un dios conformista y nuestra posición conformista frente a un Dios que es mas que todo eso; Si es tu caso, entonces de verdad que necesitas "renacer".

Hermanos, les digo, Dios si está en todas partes, (salmo 139) pero no quiere decir que no debemos buscarlo (Isaías 55:6), prefiero decir, no quiere decir que no debemos "dejarnos encontrar" (Lucas 15:1-7). Tenemos un Dios global, no un Dios de individualidades, así pues, Dios está dentro de nosotros, no sé como definirlo con las palabras adecuadas, pero digamos, que Dios más que en nuestro corazón (Mateo 15:19), está en nuestro espíritu (Mateo 26:41) , por eso le adoramos en espíritu y en verdad (Juan 4:24).
No es por nuestras buenas obras que seremos salvos (Gálatas 2:16), sino porque recibimos a Cristo Jesús como nuestro salvador (Juan 14:6), más bien entendidos que somos y no conformistas, sabemos que recibir al Cristo en nuestra vida, en nuestro corazón (para que éste sea renovado) y en nuestro espíritu, implica inherentemente recibir y cumplir los mandamientos (Mateo 19:17). Así pues las obras ponen en evidencia nuestra fe. Y como somos buenos Cristianos, apasionados, enamorados y hambrientos del señor, con sed de conocerle más cada día, sabemos por ende que hay un primer mandamiento encabezando la lista, no es invitación ni consejo, es mandamiento: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (Mateo 22:37), porque él nos ha amado siempre y nos ha sacado de Egípto, de enfermedad, de pobreza, de esclavitud, de valle de sombra de muerte, de la depresión, de la soledad, del desprecio, de las manos de nuestro enemigos nos ha librado, como no amarle?, por eso solo debemos amarle a Él en primer lugar (Éxodo 20:2-6), amar y escuchar a su hijo Jesús, el buen pastor (Juan 14:21), pues quien ama a Jesús, ama también al padre y esto es, ser obediente.
Hermanos, les digo, que nuestro Dios es mas que el trinar de un pajaro al amanecer, Dios es la vida entera y no hay obra de nuestras manos que supere su obra perfecta, no hay sacrificio que supere el sacrificio perfecto en la cruz con el cordero sin mancha, por quien fuimos sanados gracias a su herída, gracias a su muerte (Isaías 53), así pues de rodillas al lugar secreto (Mateo 6:6) orando siempre (1 Tesalonicenses 5:16-18), dando gracias, porque para quienes deseamos de corazón seguir a Dios, conocerle, buscarle, entregarle, amarle y adorarle, es su voluntad en nuestra vida, buena, perfecta y agradable, (Romanos 12:2), sin ser conformistas, sin creer que nuestro Dios es solo un Dios de belleza y contemplación, nuestro Dios es un Dios vivo, el único, porque no hay más, al que debemos cantarle (Mateo 26:30) y danzarle (Exodo 15:20, antiguo testamento, oops!, esto es más que milenario) porque nosotros nos alegramos de su gloria, nos llenamos de gozo por su presencia, por la presencia de su espiritu en nuestro espiritu (Nehemias 8:10-12) (Galatas 5:22-23), por eso nos congregamos, no porque vamos los domingos o los jueves a adorarle a Dios, porque le alabamos cada segundo de nuestra vida, pero esos días, en la iglesia, lo hacemos todos, como hermanos, donde mostramos el amor mas que fraternal que nos tenemos como hermanos (Mateo 23:8-12) y como hermanos nos reunimos a darle gracias, a estudiar su palabra y a conocernos como parte de la familia de Cristo.
Así pues no basta con hacer buenas obras, porque buenas obras tambien las hacen los malos, sino entregarnos a Él, entregarnos a Dios, convertirnos en luz y mantenernos iluminando a donde vayamos (Lucas 8:16), que los demás noten la luz en nosotros.

Hermanos es fácil, seguir en el camino de Dios es fácil, porque es mejor renunciar al mundo y dejar las cargas, que seguir en la vanidad del mundo con todas las cargas encima.

Tienes alguna enfermedad, llamese como se llame, estás triste, deprimido, no controlas tus impulsos, estas mientiendo, robando, tienes malos hábitos, etc., pues no esperes más, creele a Dios y espera en Dios, no siempre vienen las respuestas inemediatamente, pero en el proceso su paz que supera todo entendimiento, te acompañará.







Así pues, les resumo, Diós puede y tiene y quiere y goza estando en cada lugar donde nosotros queremos encontrarlo, entonces fijemonos cuidadosamente que donde está Dios, todas las cosas buenas pasan: Hay paz y Amor, en la perfección y justa aplicación del cliché hippie, porque ya es bien sabido que si buscamos el reino de Dios todo lo demás vendrá por añadidura (Lucas 12:29-31).


Agradezco su tiempo.

Recuerden, ahora conocemos de Dios su infinito amor y misericordia, sus gratos e inigualables regalos, no los pierdas.

Dios les bendiga sobreabundantemente



FILIPENSES 1

20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.

21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.

23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;

24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

La esperanza de recibir la vida eterna


DIA 33: COMO ACTUAN LOS VERDADEROS SIERVOS

“Quien quiera ser grande deberá
convertirse en un siervo”.
Marcos 10:43 (PAR)

“Pueden decir qué ellos son por lo que hacen”.
Mateo 7:16 (PAR).

Servimos a Dios sirviendo a los demás.
El mundo define la grandeza en términos de poder, posesiones, prestigio y posición. Si puedes exigirle a otro que te sirva, alcanzaste esa posición. En nuestra cultura autogratificante, con su mentalidad de primero yo, comportarse como un siervo no es un concepto popular.
Sin embargo, Jesús midió la grandeza en términos de servicio y no de estatus. Dios determina tu grandeza por el número de personas a las que sirves, no por las que están a tu servicio. Esto es contrario al concepto de grandeza mundano, que a nosotros nos cuesta entender, mucho menos practicar. Los discípulos discutieron acerca de quién merecía la posición más prominente; dos mil años después, los líderes cristianos todavía se disputan la posición y prominencia en las iglesias, denominaciones y ministerios paraeclesiásticos.
Miles de libros son escritos para el liderazgo, pero pocos para el servicio. Todo el mundo quiere dirigir, nadie quiere ser siervo. Preferimos ser generales que soldados. Aun así los cristianos quieren ser “líderes siervos” y no unos simples siervos. Pero para ser igual que Jesús debemos ser siervos. Así fue como él se llamó a sí mismo.
Es importante que conozcas tu forma para que sirvas a Dios, pero es mucho más relevante si tienes corazón de siervo, seas egocéntrico. Sin un corazón de siervo serás tentado al mal uso de tu forma por interés personal. También serás tentado a usar eso como una excusa para disculparte del compromiso de algunas necesidades.
A menudo Dios prueba nuestros corazones al pedirnos que lo sirvamos en ciertas maneras, para las que no fuimos formados. Si ves a un hombre caer dentro de una zanja, Dios espera que lo ayudes a salir y no digas: “Yo no tengo el don de misericordia o el don de servicio”. Aunque no seas dotado para una tarea en particular, podrás ser llamado para hacerla si no hay ningún dotado cerca. Tu ministerio primordial debe ser en el área para la cual fuiste formado, pero tu servicio secundario se lleva a cabo dondequiera que se te necesite en el momento.
 
Tu F.O.R.M.A. revela tu ministerio, pero tu corazón de siervo muestra tu madurez. No se necesita un talento o don para recoger la basura o arreglar las sillas después de una reunión, cualquiera puede ser siervo. Todo lo que se necesita es carácter.
Es posible servir en una iglesia toda una vida sin nunca ser un siervo. Debes tener un corazón de siervo. ¿Cómo puedo saber si tengo un corazón de siervo? Jesús dijo: “Tú puedes decir lo que ellos son por lo que hacen”.
 
Los siervos verdaderos siempre están disponibles para servir.
Los siervos no ocupan su tiempo en actividades que puedan limitar su disponibilidad. Los siervos quieren estar listos para servir tan pronto sean necesitados. Igual que un soldado, el siervo debe estar listo para cumplir con sus deberes: “Ningún soldado en servicio activo se enreda en los asuntos de la vida civil, porque tiene que agradar a su superior”. Si sólo sirves cuando te conviene, entonces no eres un verdadero siervo. Los siervos verdaderos hacen lo que se necesita aunque no les convenga. (- Solo en las cosas buenas - Hago la anotación)
¿Estás disponible para Dios en cualquier tiempo? ¿Puede Dios deshacer tus planes sin que comiences a resentirte? Como siervo no eliges ni escoges cuándo o dónde servir. Ser un siervo significa darle a Dios el derecho de controlar tu horario y permitirle que lo interrumpa en cualquier momento que lo necesite.
Si recordaras al comienzo de cada día que eres un siervo de Dios, las interrupciones no deberían frustrarte porque tu agenda será la que Dios quiera para tu vida. Los siervos ven las interrupciones como citas divinas para el ministerio y son felices por la oportunidad de practicar el servicio,.
 
Los siervos verdaderos prestan atención a las necesidades. Los siervos siempre están mirando las maneras de ayudar a otros. Cuando ven la necesidad, no dejan escapar la oportunidad, tal como la Biblia nos manda: “En cualquier oportunidad que tengamos, debemos hacer lo que es bueno para todos, especialmente para la familia de los creyentes”. Galatas 6:10 (PAR)
Cuando Dios pone a alguien en necesidad frente a ti, te está dando la oportunidad de crecer en el servicio. Observa que Dios dice que las necesidades de tu familia en la fe tienen preferencia, de manera que no las pongas al final de tu lista de “cosas por hacer”.
Perdemos muchas ocasiones de servir porque carecemos de sensibilidad y espontaneidad. Las grandes oportunidades para servir no duran mucho, pasan rápidamente, y casi nunca vuelven. Quizá sólo tengas una oportunidad para servir a esa persona, así que aprovecha el momento. “Nunca les digas a tus vecinos que esperen hasta mañana si puedes ayudarlos ahora”.
John Wesley era un increíble siervo de Dios. Su proverbio era: “Haz todo lo bueno que puedas, con todos los medios que puedas, en todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, en todos los tiempos que puedas, a todas las personas que puedas, cada vez que puedas”. Eso es grandioso. Puedes comenzar viendo las pequeñas tareas que ningún otro quiere hacer. Haz esas pequeñas cosas como si fueran grandes porque Dios está observando.
 
Los siervos verdaderos hacen lo mejor con lo que tienen. Los siervos no tienen excusas, ni postergan ni esperan mejores circunstancias. Nunca dicen: “Uno de estos días” o “Cuando el tiempo sea adecuado”. Sólo hacen lo que se requiere. La Biblia dice: “Si esperas por condiciones perfectas, nunca lograrás nada”. Dios espera que hagas lo que puedas con lo que tienes, dondequiera que estés. Servir sin llegar a la perfección es mejor que la más perfecta intención.
Una de las razones por las que muchas personas nunca sirven es porque temen no ser lo suficientemente buenos para servir. Creen la mentira de que el servicio a Dios es sólo para celebridades.
Algunas de las iglesias han fomentado este mito calificando de “excelente” a un ídolo, lo que hace que muchas personas con talentos rehúsen involucrarse.
Puedes haber oído decir esto: “Si no puedes hacerlo con excelencia, mejor no lo hagas”. ¡Bueno, Jesús nunca dijo eso! La verdad es que, casi todo lo que hacemos es hecho deficientemente cuando empezamos a hacerlo, así es como aprendemos. En la Iglesia Saddleback practicamos el principio “lo suficientemente bueno”; no tiene que ser perfecto para que Dios lo use y lo bendiga. Preferimos involucrar a miles de personas comunes y corrientes, que tener una iglesia perfecta dirigida por un grupo selecto.
 
Los siervos verdaderos cumplen sus tareas con la misma dedicación. Cualquier cosa que hagan, “la hacen con todo su corazón”. el tamaño de la tarea es irrelevante. El punto en cuestión es: “se necesita hacer esto?"
Nunca llegarás a un estado en la vida en el que seas demasiado importante para ayudar con tareas serviles. Dios nunca te exime de lo mundano. Es parte vital de la formación de tu carácter. La Biblia dice: “Si piensas que eres demasiado importante para ayudar a alguien en necesidad, te engañas a ti mismo. realmente no eres nadie”.  Galatas 6:3 (PAR). Es en estos pequeños servicios que crecemos para parecernos a Cristo.
Jesús se especializó en tareas humillantes que otros evadían: lavar los pies, ayudar a los niños, preparar el desayuno y servir a los leprosos. Él nunca se consideró por encima de nada, porque vino a servir. Él hizo todas estas cosas y no fueron molestia para su grandeza, lo hizo porque quiere que sigamos su ejemplo.
Las tareas pequeñas a menudo muestran un gran corazón. Tu corazón de siervo se revela en hechos pequeños que otros no piensan hacer, como cuando Pablo juntó la madera para hacer una fogata y calentar a todos después del naufragio. Estaba tan exhausto como todos, sin embargo hizo lo que los demás necesitaban. Ninguna tarea te molesta cuando tienes un corazón de siervo.
Las grandes oportunidades a menudo se disimulan en pequeñas tareas; las cosas pequeñas en la vida determinan las grandes. No busques hacer grandes tareas para Dios, haz las que te ponga por delante y Él te asignará cualquiera que quiera que hagas. Antes de intentar cosas extraordinarias, trata con las ordinarias.
Siempre habrá más gente queriendo hacer “grandes” cosas para Dios que cosas pequeñas. La carrera para ser líder está abarrotada mientras que el campo para quienes quieren ser siervos es amplio y abierto. A veces sirves hacia arriba a tus  superiores, y a veces sirves hacia abajo, a aquellos en necesidad. De cualquier manera, desarrollas un corazón de siervo cuando anhelas hacer cualquier cosa que se necesite.
 
Los siervos verdaderos son fieles a su ministerio. Los siervos terminan sus tareas, cumplen con sus responsabilidades, mantienen sus promesas y completan sus compromisos. No dejan el trabajo a medias ni lo abandonan cuando se desaniman; son dignos de confianza y responsables.
La fidelidad siempre ha sido una cualidad excepcional.
La mayoría de las personas no conoce el significado del compromiso. Se comprometen casualmente pero luego incumplen por cualquier razón y sin ninguna duda, remordimiento o lamento. Cada semana, las iglesias y muchas organizaciones deben improvisar debido a que los voluntarios nunca se prepararon o nunca llegaron o nunca llamaron para decir que no podrían asistir. ¿Puedes contar con otros? ¿Tienes promesas, votos que cumplir, o compromisos que necesitas honrar? Esta es una prueba. Dios prueba tu fidelidad. Si pasas el examen estás en buena compañía: Abraham, Moisés, Samuel, David, Daniel, Timoteo y Pablo fueron llamados siervos fieles de Dios. Aún mejor, Dios ha prometido recompensar tu fidelidad en la eternidad. Imagínate lo que sentirás cuando Él te diga: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu Señor !”.
Por otra parte, los siervos nunca se retiran. Sirven fielmente tanto como vivan. Puedes jubilarte de tu carrera, pero nunca del servicio a Dios.
Los siervos verdaderos mantienen un bajo perfil. Los siervos no se promueven ni llaman la atención sobre sí mismos. En vez de actuar para impresionar y resaltar su éxito, “se ponen el delantal de humildad para servirse unos a otros”. Si se les reconoce por su servicio, humildemente lo aceptan, pero no permiten que la notoriedad los distraiga de sus trabajos.
Pablo expuso un tipo de servicio que parece ser espiritual pero realmente es puesto en su sitio, para mostrar un hecho que llama la atención. Él lo llamó”servir al ojo”, para referirse a los que sirven con la intención de impresionar a las personas para que vean cuán espirituales son. Este era el pecado de los fariseos, que ayudaban a otros, daban y siempre oraba unos por otros en actos públicos. Jesús condena esa actitud y advierte: “Cuando hagas buenas obras, no trates de vanagloriarte. Si lo haces, no recibirás recompensa de tu Padre en el cielo”.
La autopromoción y el servicio no se mezclan. Los siervos verdaderos no sirven para ser aprobados o aplaudidos; viven para una sola audiencia: Dios. Como dijo Pablo: “Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo”.
No encontrarás muchos siervos verdaderos expuestos a la luz, de hecho, lo niegan si es posible. Se contentan sirviendo en silencio bajo las sombras. José es un gran ejemplo. Nunca llamó la atención a sí mismo, sino que en silencio sirvió a Potifar, a su carcelero, al copero y al panadero del Faraón, y Dios lo bendijo por esa actitud. Cuando el Faraón lo promovió a una posición importante, José todavía mantuvo un corazón de siervo, aun con sus hermanos, que lo traicionaron.
Desafortunadamente, muchos líderes de hoy empiezan como siervos y terminan como celebridades. Empiezan a convertirse en adictos a la atención, inconscientes de que eso siempre los ciega. Puedes servir en la oscuridad en algún pequeño lugar, sentirte desconocido y sin aprecio. Pero escucha: ¡Dios te ha puesto donde estás para cumplir con su propósito! Él tiene cada cabello de tu cabeza contado y conoce tu dirección. Mejor es que estés donde él te puso hasta que decida moverte. Él te hará saber si quiere que vayas a alguna parte. Tu ministerio pertenece al reino de Dios. “Cuando Cristo... venga otra vez a la tierra, tú vendrás también, el yo real, el yo glorioso. Mientras tanto, sé feliz en no ser reconocido”.
Hay más de 750 personas en el “Salón de la Fama” en Estados Unidos y más de 450 publicaciones de “Quién es Quién”, sin embargo, no encontrarás muchos siervos verdaderos en esos lugares. La notoriedad no es importante para los verdaderos siervos porque ellos conocen las diferencias entre prominencia y significación. Tú tienes varios rasgos prominentes en tu cuerpo sin los cuales podrías vivir. Pero las partes ocultas de tu cuerpo son las indispensables. Lo mismo pasa con el cuerpo de Cristo. El servicio más importante es a menudo el que no se ve.
En el cielo Dios dará clara recompensa a varios de sus siervos más oscuros y desconocidos, personas a las que nunca oímos en la tierra, que enseñaron a niños trastornados emocionalmente, asearon a un anciano incontinente, cuidaron pacientes con SIDA, y sirvieron en miles de maneras inadvertidas.
Sabiendo esto, no te desanimes cuando tu servicio pase inadvertido o dado por hecho. ¡Mantente sirviendo a Dios! “Entréguense al trabajo de su Señor, confiados que nada de lo que hagan para Él es un tiempo o esfuerzo perdido”. aun el más pequeño de los servicios es observado por Dios; Él lo recompensará. Recuerda las palabras de Jesús: “Y cualquiera que le da siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser seguidor mío, les aseguro que tendrá su premio”.

DÍA TREINTA Y TRES
PENSANDO EN MI PROPÓSITO

Punto de reflexión: Sirvo a Dios cuando sirvo a otros.

Versículo para recordar: “Y cualquiera que le da siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser seguido mío, les aseguro que tendrá su premio”. Mateo 10:42 (DHH).

Pregunta para considerar: ¿Cuáles de las seis características de los siervos verdaderos me desafían más?
  Una vida con propósito; Rick Warren, Ed VIDA, pag 272-285