martes, 6 de mayo de 2014
DIA 39: EQUILIBRA TU VIDA
Vive con el debido sentido de responsabilidad,
no como los que no conocen el significado
de la vida; sino como los que lo conocen.
Efesios 5:15 (PAR)
No dejen que los errores de personas malvadas
les guíen por caminos equivocados y les hagan
perder el equilibrio.
2º Pedro 3:17 (PAR)
Benditos sean los equilibrados, ya que superarán a todos.
Uno
de los eventos en las Olimpíadas de verano es el pentatlón. Consta de
cinco disciplinas: tiro de pistolas, esgrima, carrera y natación. La
meta del atleta es ganar en las cinco áreas, no sólo en una o dos.
Tu vida es un pentatlón de cinco propósitos, y debes mantenerlos en balance. Esos propósitos los practicaron los primeros cristianos en Hechos 2, los explicó Pablo en efesios 4, y los modeló Jesús en Juan 17, pero se resumen en el Gran Mandamiento y la Gran Comisión de Jesús. Estas dos declaraciones engloban todo lo que este libro es, los cinco propósitos de Dios para tu vida:
Tu vida es un pentatlón de cinco propósitos, y debes mantenerlos en balance. Esos propósitos los practicaron los primeros cristianos en Hechos 2, los explicó Pablo en efesios 4, y los modeló Jesús en Juan 17, pero se resumen en el Gran Mandamiento y la Gran Comisión de Jesús. Estas dos declaraciones engloban todo lo que este libro es, los cinco propósitos de Dios para tu vida:
1. “Ama a Dios con todo tu
corazón”: fuiste planeado para agradar a Dios; así que tu propósito es
amar a Dios por medio de la adoración.
2. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”: fuiste formado para servir; así que tu propósito es mostrarles amor a los otros por medio de tu ministerio.
3. “Ve y haz discípulos”: fuiste hecho para una misión; así que tu propósito es compartir el mensaje de Dios por medio del evangelismo.
4. “Bautizándolos en...”: fuiste hecho para la familia de Dios; así que tu propósito es identificarte con tu iglesia por medio del compañerismo.
5. “Enseñándolos a hacer todas las cosas...”: fuiste creado para llegar a ser como Cristo; así que tu propósito es crecer en madurez por medio del discipulado.
Un gran compromiso con el Gran Mandamiento y la Gran Comisión te harán un gran cristiano.
Mantener estos cinco propósitos en equilibrio no es fácil. Todos tendemos a dar demasiada importancia a los propósitos que más nos apasionan y descuidamos los otros. Las iglesias hacen lo mismo. Pero tú puedes mantener tu vida equilibrada y seguir la pista; uniéndote a un grupo pequeño para el seguimiento, evaluando regularmente tu salud espiritual, registrando tus progresos en un diario personal, y comunicando a otros lo que has aprendido. Esas son cuatro actividades importantes para vivir una vida con propósito. Si piensas seriamente en mantenerte creciendo, necesitarás desarrollar esos hábitos.
Habla de esto con tu compañero espiritual o grupo pequeño. La mejor manera de apropiarse de los principios de este libro es abordándolos con otros en el ámbito de un grupo pequeño. La Biblia dice: “El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre”. (Prov 27:17) Aprendemos mejor en comunidad. Nuestras mentes se afilan y nuestra convicciones se profundizan mediante la conversación.
Te insto seriamente a que te reúnas en un grupo pequeño de amigos y formes un círculo de lectura de Una Vida con Propósito para revisar estos capítulos semanalmente. Estudien las implicaciones y aplicaciones de cada capítulo. Pregúntense: “¿Qué?” y ¿Qué ahora?” ¿Qué significa esto para mí, mi familia y nuestra iglesia? ¿Qué voy a hacer con respecto a esto? Pablo dijo: “Practica lo que has aprendido”. En el Apéndice 1, hay una lista de preguntas para compartir en sesiones de grupos pequeños o en clases de Escuela Dominical.
Los grupos pequeños de lectura proveen muchos beneficios, lo que un libro por sí mismo no puede. Puedes dar y recibir información acerca de lo que estás aprendiendo. Puedes discutir ejemplos de la vida real. Puedes orar, animar y ayudar a otros que, como tú, han comenzado a vivir esos propósitos. Recuerda, estamos diseñados para crecer juntos, no separados. La Biblia dice: “anímense y fortalézcanse unos a otros”. Después de haber ido a través de este libro juntos, con un grupo, puedes continuar con el estudio de Una Vida con Propósito que ya está disponible para clases y grupos (ver apéndice 2).
También te animo a que hagas un estudio personal de la Biblia. Tengo más de mil notas finales de las Escrituras usadas en este libro para ti, para que estudies su contexto.
Por favor lee el apéndice 3, el cual explica por qué en este libro usé varias traducciones y paráfrasis de la Biblia. Para poder mantener estos capítulos en una medida de lectura diaria razonable, no pude explicar el fascinante contexto de la mayoría de los versículos usados.
Pero la Biblia se debería estudiar por párrafos, capítulos y hasta por libros enteros.
Mi libro Métodos para el Estudio dinámico de la Biblia te enseñará cómo puedes hacer estos estudios bíblicos inductivos.
Evalúa tu vida espiritual con regularidad. La mejor manera de equilibrar los cinco propósitos en tu vida es evaluándote periódicamente. Dios le da un alto valor al hábito de auto evaluación. Por lo menos cinco veces en la Escritura se nos dice que probemos y examinemos nuestra salud espiritual. Afirma: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos”. Si fallas el examen, haz algo al respecto.
Para mantener tu salud física, necesitas revisiones periódicas con tu doctor, que puede evaluar tus signos vitales, la presión sanguínea, la temperatura, el peso, etc. Para tu salud espiritual requieres un chequeo ordinario de los cinco signos vitales: adoración, compañerismo, crecimiento en carácter, ministerio y misión. Jeremías aconsejó: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor”. (lamentaciones 3:40)
En la iglesia Saddleback hemos desarrollado una herramienta de evaluación personal sencilla, la cual ha ayudado a miles de personas a permanecer en el propósito de Dios. Si deseas una copia de evaluación de la salud espiritual, puedes enviarme un correo electrónico a: free@purposedrivenlife.com. (en inglés) Te sorprenderá cómo esta pequeña herramienta te ayudará a equilibrar tu vida. Pablo instó: “Haz que tu entusiasmo del comienzo sea igualado con una acción de tu parte ¡ahora!”.
2. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”: fuiste formado para servir; así que tu propósito es mostrarles amor a los otros por medio de tu ministerio.
3. “Ve y haz discípulos”: fuiste hecho para una misión; así que tu propósito es compartir el mensaje de Dios por medio del evangelismo.
4. “Bautizándolos en...”: fuiste hecho para la familia de Dios; así que tu propósito es identificarte con tu iglesia por medio del compañerismo.
5. “Enseñándolos a hacer todas las cosas...”: fuiste creado para llegar a ser como Cristo; así que tu propósito es crecer en madurez por medio del discipulado.
Un gran compromiso con el Gran Mandamiento y la Gran Comisión te harán un gran cristiano.
Mantener estos cinco propósitos en equilibrio no es fácil. Todos tendemos a dar demasiada importancia a los propósitos que más nos apasionan y descuidamos los otros. Las iglesias hacen lo mismo. Pero tú puedes mantener tu vida equilibrada y seguir la pista; uniéndote a un grupo pequeño para el seguimiento, evaluando regularmente tu salud espiritual, registrando tus progresos en un diario personal, y comunicando a otros lo que has aprendido. Esas son cuatro actividades importantes para vivir una vida con propósito. Si piensas seriamente en mantenerte creciendo, necesitarás desarrollar esos hábitos.
Habla de esto con tu compañero espiritual o grupo pequeño. La mejor manera de apropiarse de los principios de este libro es abordándolos con otros en el ámbito de un grupo pequeño. La Biblia dice: “El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre”. (Prov 27:17) Aprendemos mejor en comunidad. Nuestras mentes se afilan y nuestra convicciones se profundizan mediante la conversación.
Te insto seriamente a que te reúnas en un grupo pequeño de amigos y formes un círculo de lectura de Una Vida con Propósito para revisar estos capítulos semanalmente. Estudien las implicaciones y aplicaciones de cada capítulo. Pregúntense: “¿Qué?” y ¿Qué ahora?” ¿Qué significa esto para mí, mi familia y nuestra iglesia? ¿Qué voy a hacer con respecto a esto? Pablo dijo: “Practica lo que has aprendido”. En el Apéndice 1, hay una lista de preguntas para compartir en sesiones de grupos pequeños o en clases de Escuela Dominical.
Los grupos pequeños de lectura proveen muchos beneficios, lo que un libro por sí mismo no puede. Puedes dar y recibir información acerca de lo que estás aprendiendo. Puedes discutir ejemplos de la vida real. Puedes orar, animar y ayudar a otros que, como tú, han comenzado a vivir esos propósitos. Recuerda, estamos diseñados para crecer juntos, no separados. La Biblia dice: “anímense y fortalézcanse unos a otros”. Después de haber ido a través de este libro juntos, con un grupo, puedes continuar con el estudio de Una Vida con Propósito que ya está disponible para clases y grupos (ver apéndice 2).
También te animo a que hagas un estudio personal de la Biblia. Tengo más de mil notas finales de las Escrituras usadas en este libro para ti, para que estudies su contexto.
Por favor lee el apéndice 3, el cual explica por qué en este libro usé varias traducciones y paráfrasis de la Biblia. Para poder mantener estos capítulos en una medida de lectura diaria razonable, no pude explicar el fascinante contexto de la mayoría de los versículos usados.
Pero la Biblia se debería estudiar por párrafos, capítulos y hasta por libros enteros.
Mi libro Métodos para el Estudio dinámico de la Biblia te enseñará cómo puedes hacer estos estudios bíblicos inductivos.
Evalúa tu vida espiritual con regularidad. La mejor manera de equilibrar los cinco propósitos en tu vida es evaluándote periódicamente. Dios le da un alto valor al hábito de auto evaluación. Por lo menos cinco veces en la Escritura se nos dice que probemos y examinemos nuestra salud espiritual. Afirma: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos”. Si fallas el examen, haz algo al respecto.
Para mantener tu salud física, necesitas revisiones periódicas con tu doctor, que puede evaluar tus signos vitales, la presión sanguínea, la temperatura, el peso, etc. Para tu salud espiritual requieres un chequeo ordinario de los cinco signos vitales: adoración, compañerismo, crecimiento en carácter, ministerio y misión. Jeremías aconsejó: “Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor”. (lamentaciones 3:40)
En la iglesia Saddleback hemos desarrollado una herramienta de evaluación personal sencilla, la cual ha ayudado a miles de personas a permanecer en el propósito de Dios. Si deseas una copia de evaluación de la salud espiritual, puedes enviarme un correo electrónico a: free@purposedrivenlife.com. (en inglés) Te sorprenderá cómo esta pequeña herramienta te ayudará a equilibrar tu vida. Pablo instó: “Haz que tu entusiasmo del comienzo sea igualado con una acción de tu parte ¡ahora!”.
Escribe tus progresos en un diario.
La mejor manera de reforzar tus progresos en el cumplimiento de los
propósitos de Dios en tu vida es llevar un diario espiritual. No es una
agenda, sino una evidencia de las lecciones de la vida que no deseas
olvidar. La Biblia dice: “Por eso es necesario que prestemos más
atención a lo que hemos oído, no sea que perdamos el rumbo”.
Recordaremos lo que registramos.
Escribir te ayuda a clarificar lo que Dios está haciendo en tu vida. Danzón Trotan lo decía así: “Los pensamientos se desenredan cuando pasan entre las puntas de tus dedos”. La Biblia da muchos ejemplos de Dios diciéndoles a las personas que llevaran un diario espiritual. Dice: “Por mandato del Señor; Moisés anotaba cada uno de los lugares de donde partían y adonde llegaban”. ¿No te alegra que Moisés obedeciera el mandato de Dios de registrar el diario espiritual de Israel? Si él hubiese descuidado eso, nos habría robado las poderosas lecciones del libro de Éxodo.
Es muy probable que tu diario espiritual no sea leído tanto como el de Moisés, sin embargo, es importante. Tu vida es un peregrinaje, y un peregrinaje merece un diario. Espero que escribas las etapas de tu peregrinaje espiritual mientras vives con propósito.
No escribas solamente cosas agradables. Como hizo David, registra tus dudas, tus temores y tus luchas con Dios. Nuestras grandes lecciones provienen del dolor, y la Biblia dice que Dios ha registrado todas nuestras lágrimas. Cualquier problema que ocurra, recuerda que Dios lo usa para cumplir los cinco propósitos en tu vida; los problemas te impulsan a enfocarte en Dios, a acercarte a otros en compañerismo y a construir un carácter como el de Cristo, proveyéndote de un ministerio y dándote un testimonio. Cada problema es con un propósito.
En medio de una experiencia dolorosa, el salmista escribió: “Que se escriba esto para las generaciones futuras, y que el pueblo que será creado alabe al Señor”. Se lo debes a las futuras generaciones de preservar el testimonio de cómo Dios te ayudó a cumplir sus propósitos en la tierra. Este es un testimonio que continuará hablando mucho después que estés en el cielo.
Escribir te ayuda a clarificar lo que Dios está haciendo en tu vida. Danzón Trotan lo decía así: “Los pensamientos se desenredan cuando pasan entre las puntas de tus dedos”. La Biblia da muchos ejemplos de Dios diciéndoles a las personas que llevaran un diario espiritual. Dice: “Por mandato del Señor; Moisés anotaba cada uno de los lugares de donde partían y adonde llegaban”. ¿No te alegra que Moisés obedeciera el mandato de Dios de registrar el diario espiritual de Israel? Si él hubiese descuidado eso, nos habría robado las poderosas lecciones del libro de Éxodo.
Es muy probable que tu diario espiritual no sea leído tanto como el de Moisés, sin embargo, es importante. Tu vida es un peregrinaje, y un peregrinaje merece un diario. Espero que escribas las etapas de tu peregrinaje espiritual mientras vives con propósito.
No escribas solamente cosas agradables. Como hizo David, registra tus dudas, tus temores y tus luchas con Dios. Nuestras grandes lecciones provienen del dolor, y la Biblia dice que Dios ha registrado todas nuestras lágrimas. Cualquier problema que ocurra, recuerda que Dios lo usa para cumplir los cinco propósitos en tu vida; los problemas te impulsan a enfocarte en Dios, a acercarte a otros en compañerismo y a construir un carácter como el de Cristo, proveyéndote de un ministerio y dándote un testimonio. Cada problema es con un propósito.
En medio de una experiencia dolorosa, el salmista escribió: “Que se escriba esto para las generaciones futuras, y que el pueblo que será creado alabe al Señor”. Se lo debes a las futuras generaciones de preservar el testimonio de cómo Dios te ayudó a cumplir sus propósitos en la tierra. Este es un testimonio que continuará hablando mucho después que estés en el cielo.
Enseña a
otros. Si quieres continuar creciendo, la mejor manera de aprender más
es enseñar a otros lo que has aprendido. Proverbios nos dice: “Quien
bendice a otros es bendecido abundantemente; los que ayudan a otros son
ayudados”. (Prov 11:25). Los que enseñan conocimientos reciben más de Dios.
Ahora que entiendes el propósito de tu vida, es tu responsabilidad llevar el mensaje a otros. Dios te llama para que seas su mensajero. Pablo dijo: “Yo quiero ahora que le digas esas mismas cosas a los seguidores en quienes puedes confiar para que las compartan a otros”. En este libro te he dado lo que otros me enseñaron acerca del propósito de la vida; tu deber ahora es pasarlo a otros.
Probablemente, conoces a cientos de personas que no saben el propósito de la vida. Comparte esas verdades con tus hijos, tus amigos, tus prójimos y tus compañeros de trabajo. Si le das este libro a un amigo, añádele una nota personal en la página dedicatoria.
Mientras más sepas, más espera Dios de ti que uses ese conocimiento para ayudar a otros. Santiago dijo: “Cualquiera que sabiendo hacer lo bueno no lo hace, está pecando”. El conocimiento aumenta la responsabilidad, pero trasmitir el propósito de la vida es mucho más que una obligación; este es uno de tus más grandes privilegios en la vida. Imagínate cuán diferente sería el mundo si cada uno conociera su propósito en la vida. Pablo dijo: “Si enseñas estas cosas a otros seguidores, serás un buen siervo de Cristo Jesús”.
Ahora que entiendes el propósito de tu vida, es tu responsabilidad llevar el mensaje a otros. Dios te llama para que seas su mensajero. Pablo dijo: “Yo quiero ahora que le digas esas mismas cosas a los seguidores en quienes puedes confiar para que las compartan a otros”. En este libro te he dado lo que otros me enseñaron acerca del propósito de la vida; tu deber ahora es pasarlo a otros.
Probablemente, conoces a cientos de personas que no saben el propósito de la vida. Comparte esas verdades con tus hijos, tus amigos, tus prójimos y tus compañeros de trabajo. Si le das este libro a un amigo, añádele una nota personal en la página dedicatoria.
Mientras más sepas, más espera Dios de ti que uses ese conocimiento para ayudar a otros. Santiago dijo: “Cualquiera que sabiendo hacer lo bueno no lo hace, está pecando”. El conocimiento aumenta la responsabilidad, pero trasmitir el propósito de la vida es mucho más que una obligación; este es uno de tus más grandes privilegios en la vida. Imagínate cuán diferente sería el mundo si cada uno conociera su propósito en la vida. Pablo dijo: “Si enseñas estas cosas a otros seguidores, serás un buen siervo de Cristo Jesús”.
TODO ES PARA LA
GLORIA DE DIOS
La razón por la cual enseñamos lo que aprendemos es
para dar gloria a Dios y contribuir al crecimiento de su reino. La noche
antes de su crucifixión. Jesús oró a su Padre: “Yo te he glorificado en
esta tierra al completar el trabajo que me diste”. Cuando dijo estas
palabras, no había muerto aún por nuestros pecados, así que, ¿cuál era
el “trabajo” que había completado? En esa ocasión se estaba refiriendo a
algo diferente de la expiación. La respuesta está en lo que afirmó en
los siguiente veinte versículos de su oración.
Jesús le dijo a su Padre lo que había estado haciendo los últimos tres años: entrenando a sus discípulos para que siguieran los propósitos de Dios. Los ayudó a conocer y a amar a Dios (adoración), enseñándoles a amarse los unos a los otros (compañerismo), les dio la Palabra para que pudieran crecer y los envió a decirles a otros el mensaje (evangelismo). Jesús modeló una vida con propósito y también enseñó a otros cómo vivirla. Este era el “trabajo” que glorificaba a Dios.
Hoy Dios nos llama a cada uno a hacer lo mismo, no sólo porque quiere que cumplamos sus propósitos, sino porque desea que ayudemos a otros a hacer lo mismo. Él quiere que les presentemos a Cristo y los traigamos a su compañerismo, ayudándoles a crecer en madurez y descubriendo su lugar de servicio, para luego enviarlos al alcanzar a otros.
Esto es lo que significa vivir con propósito. Independientemente de tu edad, el resto de tu vida puede ser lo mejor de tu vida y tu puedes empezar a vivir con propósito hoy mismo.
Jesús le dijo a su Padre lo que había estado haciendo los últimos tres años: entrenando a sus discípulos para que siguieran los propósitos de Dios. Los ayudó a conocer y a amar a Dios (adoración), enseñándoles a amarse los unos a los otros (compañerismo), les dio la Palabra para que pudieran crecer y los envió a decirles a otros el mensaje (evangelismo). Jesús modeló una vida con propósito y también enseñó a otros cómo vivirla. Este era el “trabajo” que glorificaba a Dios.
Hoy Dios nos llama a cada uno a hacer lo mismo, no sólo porque quiere que cumplamos sus propósitos, sino porque desea que ayudemos a otros a hacer lo mismo. Él quiere que les presentemos a Cristo y los traigamos a su compañerismo, ayudándoles a crecer en madurez y descubriendo su lugar de servicio, para luego enviarlos al alcanzar a otros.
Esto es lo que significa vivir con propósito. Independientemente de tu edad, el resto de tu vida puede ser lo mejor de tu vida y tu puedes empezar a vivir con propósito hoy mismo.
Punto de reflexión: Bendito sea el equilibrio.
Versículo
para recordar: “Vive con el debido sentido de responsabilidad, no como
los que no conocen el significado de la vida; sino como los que lo
conocen”. Efesios 5:15 (PAR).
Pregunta para considerar: ¿Con cuál
de las cuatro actividades puedo comenzar para seguir y equilibrar los
cinco propósitos de Dios para mi vida?
Una vida con propósito; Rick Warren, Ed VIDA, pag 332-339
lunes, 5 de mayo de 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
DIA 38: CONVIERTETE EN UN CRISTIANO DE CLASE MUNDIAL.
(Jesús) les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien
las buenas nuevas a toda criatura”.
Marcos 16:15
Envíanos al mundo con las nuevas de tu poder
salvador y tu plan eterno para la humanidad.
Salmos 67:2 (LB)
La Gran Comisión es tu comisión.
Tienes que tomar una decisión: ser un cristiano de clase mundial o un cristiano mundano.
Los cristianos mundanos ven a Dios esencialmente como una satisfacción personal. Son salvos, pero orientados hacia sí mismos. Les gusta asistir a conciertos y seminarios enriquecedores, pero nunca los encontrarás en conferencias misioneras porque no les interesa.
Sus oraciones se enfocan en sus propias necesidades, bendiciones y alegrías. Es una fe tipo “yo primero”, se preguntan: ¿Cómo puede Dios hacer mi vida más cómoda? Quieren usar a Dios para su propósitos más que ser usados para los propósito de Él.
En contraste, los cristianos comprometidos fueron salvados y creados para una misión. Están ansiosos por recibir una asignación particular y se emocionan con el privilegio de ser usados por Dios. Los verdaderos cristianos son las únicas personas que viven a plenitud en este planeta. Su gozo, su confianza y entusiasmo son contagiosos porque saben que hacen una diferencia. Se levantan cada mañana esperando que Dios trabaje a través de ellos en nuevas formas. ¿Qué clase de cristiano quieres ser?
Dios te invita a participar en la causa más grande, más extensa, más diversa y más importante en la historia: su reino.
La historia es su historia. Él está levantando su familia para la eternidad, nada importa más ni durará tanto. Sabemos, de acuerdo con el libro del Apocalipsis, que la misión global de Dios será alcanzada. Algún día la Gran Comisión será el Gran Cumplimiento. En el cielo una enorme multitud de “toda raza, tribu, nación y lengua”, se reunirá un día delante de Jesucristo para adorarlo. Involucrarte como cristiano comprometido te permitirá experimentar anticipadamente un poco de lo que será el cielo.
Cuando Jesús les dijo a sus seguidores que “fueran por todo el mundo y dijeran a cada uno las buenas nuevas”, esa pequeña banda de pobres discípulos del medio Oriente quedó abrumada. ¿Se supone que tendrían que caminar o montar sobre animales de lento andar? Eso era todo lo que tenían como medio de transporte; no había barcos transatlánticos, así que había barreras reales para salir al mundo entero. Hoy tenemos aviones, barcos, trenes, autobuses y automóviles; después de todo es un mundo pequeño y cada día se reduce más. Puedes volar de un océano a otro en cuestión de horas y estar de regreso a casa, si es necesario, al día siguiente. Las oportunidades para el cristiano común y corriente de involucrarse en misiones internacionales a corto plazo son ahora literalmente infinitas. Cada rincón del mundo te está esperando, simplemente tienes que investigar en una agencia de viajes. Por lo tanto, no tenemos ninguna excusa para no difundir las buenas nuevas.
Ahora, con la Internet, el mundo se ha hecho aún más pequeño. Además de los teléfonos y los faxes, cualquier creyente con acceso a la Internet puede comunicarse en persona virtualmente con cualquiera en cualquier país del mundo. ¡El mundo completo está en la punta de tus dedos!
Aun muchos pueblos remotos reciben correos electrónicos, de manera que ahora puedes tener conversaciones “e-evangelísticas” (de e-mail, en inglés; el prefijo e indica que se usa en términos electrónicos) con personas del otro lado del mundo, ¡sin salir de casa! Nunca en la historia fue más fácil cumplir tu comisión de ir al mundo entero.
Las grandes barreras ya no son las distancias, el costo o el transporte; la única barrera es la manera en que pensamos. Para ser un cristiano comprometido debes hacer algunos cambios mentales. Tus perspectivas y actitudes deben cambiar.
CÓMO PENSAR COMO UN VERDADERO CRISTIANO
Deja de pensar en ti mismo y piensa en otros. La Biblia dice: “No sean niños en su modo de pensar: Sean... adultos en su modo de pensar”. Este es el primer paso para convertirte en un cristiano de clase mundial. Los niños sólo piensan en sí mismos; cuando crecen piensan en otros. Dios nos manda: “Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”.
Por supuesto, este cambio es difícil porque somos absorbentes por naturaleza y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos. La única forma de cambiar este paradigma es dependiendo, momento tras momento, de Dios. Afortunadamente Él no nos deja luchar por nuestra propia cuenta. “Dios nos ha dado su Espíritu. Por eso es que no pensamos de la misma manera que las personas de este mundo piensan”.
Empieza a pedirle al Espíritu Santo que te ayude a pensar en las necesidades espirituales de los no creyentes en cualquier momento que hables con ellos. Con la práctica puedes desarrollar el hábito de pronunciar en silencio “oraciones de aliento” para aquellos que encuentras. Dile: “Padre, ayúdame a entender lo que le está impidiendo a esta persona que te conozca”.
Tu meta es descubrir dónde se encuentran otros en su peregrinaje espiritual y hacer lo necesario para atraerlos un paso más cerca del conocimiento de Cristo. Puedes aprender cómo hacerlo adoptando el pensamiento de Pablo, que dijo: “Procura agradar a todos en todo. No busco mis propios intereses sino los de los demás, para que sean salvos”.
Cambia de perspectiva local a global. Dios es un Dios global. Siempre ha tenido cuidado del mundo entero. “De tal manera amó Dios al mundo”. Desde el principio Él quiso a los miembros de la familia de cada nación que creó. La Biblia afirma: “De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, Él no está lejos de ninguno de nosotros”.
Los cristianos mundanos ven a Dios esencialmente como una satisfacción personal. Son salvos, pero orientados hacia sí mismos. Les gusta asistir a conciertos y seminarios enriquecedores, pero nunca los encontrarás en conferencias misioneras porque no les interesa.
Sus oraciones se enfocan en sus propias necesidades, bendiciones y alegrías. Es una fe tipo “yo primero”, se preguntan: ¿Cómo puede Dios hacer mi vida más cómoda? Quieren usar a Dios para su propósitos más que ser usados para los propósito de Él.
En contraste, los cristianos comprometidos fueron salvados y creados para una misión. Están ansiosos por recibir una asignación particular y se emocionan con el privilegio de ser usados por Dios. Los verdaderos cristianos son las únicas personas que viven a plenitud en este planeta. Su gozo, su confianza y entusiasmo son contagiosos porque saben que hacen una diferencia. Se levantan cada mañana esperando que Dios trabaje a través de ellos en nuevas formas. ¿Qué clase de cristiano quieres ser?
Dios te invita a participar en la causa más grande, más extensa, más diversa y más importante en la historia: su reino.
La historia es su historia. Él está levantando su familia para la eternidad, nada importa más ni durará tanto. Sabemos, de acuerdo con el libro del Apocalipsis, que la misión global de Dios será alcanzada. Algún día la Gran Comisión será el Gran Cumplimiento. En el cielo una enorme multitud de “toda raza, tribu, nación y lengua”, se reunirá un día delante de Jesucristo para adorarlo. Involucrarte como cristiano comprometido te permitirá experimentar anticipadamente un poco de lo que será el cielo.
Cuando Jesús les dijo a sus seguidores que “fueran por todo el mundo y dijeran a cada uno las buenas nuevas”, esa pequeña banda de pobres discípulos del medio Oriente quedó abrumada. ¿Se supone que tendrían que caminar o montar sobre animales de lento andar? Eso era todo lo que tenían como medio de transporte; no había barcos transatlánticos, así que había barreras reales para salir al mundo entero. Hoy tenemos aviones, barcos, trenes, autobuses y automóviles; después de todo es un mundo pequeño y cada día se reduce más. Puedes volar de un océano a otro en cuestión de horas y estar de regreso a casa, si es necesario, al día siguiente. Las oportunidades para el cristiano común y corriente de involucrarse en misiones internacionales a corto plazo son ahora literalmente infinitas. Cada rincón del mundo te está esperando, simplemente tienes que investigar en una agencia de viajes. Por lo tanto, no tenemos ninguna excusa para no difundir las buenas nuevas.
Ahora, con la Internet, el mundo se ha hecho aún más pequeño. Además de los teléfonos y los faxes, cualquier creyente con acceso a la Internet puede comunicarse en persona virtualmente con cualquiera en cualquier país del mundo. ¡El mundo completo está en la punta de tus dedos!
Aun muchos pueblos remotos reciben correos electrónicos, de manera que ahora puedes tener conversaciones “e-evangelísticas” (de e-mail, en inglés; el prefijo e indica que se usa en términos electrónicos) con personas del otro lado del mundo, ¡sin salir de casa! Nunca en la historia fue más fácil cumplir tu comisión de ir al mundo entero.
Las grandes barreras ya no son las distancias, el costo o el transporte; la única barrera es la manera en que pensamos. Para ser un cristiano comprometido debes hacer algunos cambios mentales. Tus perspectivas y actitudes deben cambiar.
CÓMO PENSAR COMO UN VERDADERO CRISTIANO
Deja de pensar en ti mismo y piensa en otros. La Biblia dice: “No sean niños en su modo de pensar: Sean... adultos en su modo de pensar”. Este es el primer paso para convertirte en un cristiano de clase mundial. Los niños sólo piensan en sí mismos; cuando crecen piensan en otros. Dios nos manda: “Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”.
Por supuesto, este cambio es difícil porque somos absorbentes por naturaleza y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos. La única forma de cambiar este paradigma es dependiendo, momento tras momento, de Dios. Afortunadamente Él no nos deja luchar por nuestra propia cuenta. “Dios nos ha dado su Espíritu. Por eso es que no pensamos de la misma manera que las personas de este mundo piensan”.
Empieza a pedirle al Espíritu Santo que te ayude a pensar en las necesidades espirituales de los no creyentes en cualquier momento que hables con ellos. Con la práctica puedes desarrollar el hábito de pronunciar en silencio “oraciones de aliento” para aquellos que encuentras. Dile: “Padre, ayúdame a entender lo que le está impidiendo a esta persona que te conozca”.
Tu meta es descubrir dónde se encuentran otros en su peregrinaje espiritual y hacer lo necesario para atraerlos un paso más cerca del conocimiento de Cristo. Puedes aprender cómo hacerlo adoptando el pensamiento de Pablo, que dijo: “Procura agradar a todos en todo. No busco mis propios intereses sino los de los demás, para que sean salvos”.
Cambia de perspectiva local a global. Dios es un Dios global. Siempre ha tenido cuidado del mundo entero. “De tal manera amó Dios al mundo”. Desde el principio Él quiso a los miembros de la familia de cada nación que creó. La Biblia afirma: “De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, Él no está lejos de ninguno de nosotros”.
Ya la mayoría en el mundo piensa de una manera global.
Todos los grandes medios de comunicación y los grupos corporativos son
multinacionales. Nuestras vidas se entretejen cada vez más con otros de
distintas naciones a medida que compartimos la moda, el entretenimiento,
la música, los deportes y aún la comida rápida.
Quizás la mayoría de
la ropa que vistes y mucho de lo que comiste hoy se produjo en otro
país. Estamos más conectados con ellos de lo que pensamos. Estos son
días emocionantes para vivir.
Hoy hay más cristianos que nunca antes en la tierra. Pablo estaba en lo correcto: “Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre”.
El primer paso para comenzar a pensar globalmente es orar por países específicos. Los cristianos comprometidos oran por el mundo. Consigue un globo o mapamundi y ora por las naciones por su nombre. La Biblia dice: “Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”.
Hoy hay más cristianos que nunca antes en la tierra. Pablo estaba en lo correcto: “Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre”.
El primer paso para comenzar a pensar globalmente es orar por países específicos. Los cristianos comprometidos oran por el mundo. Consigue un globo o mapamundi y ora por las naciones por su nombre. La Biblia dice: “Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”.
La oración es la herramienta más importante
para tu misión en el mundo. Las personas tal vez rehúsen nuestro amor y
rechacen nuestro mensaje, pero no pueden hacer nada contra nuestras
oraciones. Igual que un misil transcontinental, puedes apuntar con una
oración al corazón de una persona estés a tres metros o a miles de
kilómetros de distancia.
¿Por qué deberías orar? La Biblia nos dice que debemos orar por oportunidades para testificar, por valor para hablar, por aquellos que creerán, por la rápida difusión del mensaje, y por más trabajadores. Las oraciones te brindan compañerismo con otros alrededor del mundo.
También debes orar por los misioneros y cada uno de los que participan en la cosecha global. Pablo les dijo a sus compañeros de oración: “Mientras tanto, ustedes nos ayudan orando por nosotros”. Si quieres sugerencias para orar inteligentemente por el mundo y por los cristianos visita nuestra dirección cibernética www. Purposedrivenlife.com. (Pagina en inglés, por si te interesa revisarla).
¿Por qué deberías orar? La Biblia nos dice que debemos orar por oportunidades para testificar, por valor para hablar, por aquellos que creerán, por la rápida difusión del mensaje, y por más trabajadores. Las oraciones te brindan compañerismo con otros alrededor del mundo.
También debes orar por los misioneros y cada uno de los que participan en la cosecha global. Pablo les dijo a sus compañeros de oración: “Mientras tanto, ustedes nos ayudan orando por nosotros”. Si quieres sugerencias para orar inteligentemente por el mundo y por los cristianos visita nuestra dirección cibernética www. Purposedrivenlife.com. (Pagina en inglés, por si te interesa revisarla).
Otra forma de desarrollar un pensamiento global es leyendo y viendo las noticias con los “Ojos de la Gran Comisión”. Dondequiera que haya cambios o conflictos, puedes estar seguro de que Dios los usará para atraer a la gente a Él. La gente es más receptiva a Dios cuando sufre tensión o vive períodos de transición. Por cuanto el porcentaje de cambios se mantiene aumentando en nuestro mundo, muchas más personas están dispuestas a escuchar ahora más que nunca las buenas nuevas.
La mejor forma de tener un pensamiento global es enrolarse en un proyecto misionero breve a otro país. No hay sustituto para ello. Una experiencia real en la vida de otra cultura es irremplazable.- Deja de analizar y discutir tu misión, ¡cúmplela! Te reto a que desciendas a lo más profundo. En Hechos 1:8 Jesús nos dio el patrón para nuestra participación: “Serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. Sus discípulos fueron llamados a alcanzar a su comunidad (Jerusalén), a su país (Judea), a otras culturas (Samaria), y a las otras naciones (los confines de la tierra). Observa que nuestra comisión es simultánea, no secuencial. Puesto que no todas las personas tienen el don misionero, cada cristiano es llamado a unirse en misión a esos cuatro grupos en alguna forma. ¿Eres un cristiano de los descritos en hechos 1:8?
Ponte una meta y participa en un proyecto misionero. Te pido encarecidamente que ahorres y hagas cualquier cosa para que participes en un viaje misionero breve en el exterior tan pronto como te sea posible. Casi todas las agencias misioneras pueden ayudarte a lograrlo, ello hará que tu corazón crezca, tu visión se amplíe, tu fe aumente, tu compasión se profundice y, además, rebosarás de gozo como nunca lo has sentido. Esto podría marcar un cambio radical en tu vida.
Fórjate una perspectiva eterna. Para sacar el mayor provecho a tu vida terrena debes mantener una perspectiva eterna. Eso te impedirá concentrarte en asuntos menores y te ayudará a distinguir entre lo que es urgente y lo que es trascendente. Pablo dijo: “Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno”.
Muchas de las cosas en las que nosotros gastamos nuestras energías no tendrán importancia en un año y por consiguiente mucho menos en la eternidad. No cambies tu vida por cosas temporales. Jesús dijo: “Cualquiera que se deja distraer del plan que tengo para él no es apto para el reino de Dios”.
Pablo advirtió a “los que disfrutan de las cosas de este mundo, (que vivieran en él) como si no disfrutaran de ellas; porque este mundo, en su forma actual, está por desaparecer”.
¿Qué obstáculo estás permitiendo que se levante en el camino de tu misión? ¿Qué te impide ser un cristiano comprometido? Sea lo que sea, quítalo de delante de ti. “Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante”.
Jesús nos dijo que: “Almacenáramos nuestros tesoros en el cielo”. Pero, ¿cómo hacerlo? En unas de las declaraciones más mal entendidas de Jesús, Él dijo: “Por eso les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos, a fin de que cuando éstas se acaben haya quienes los reciban a ustedes en las viviendas eternas”. Jesús no quiso decir que “compráramos” amigos con dinero, lo que quiso decir es que debes usar el dinero que Dios te da para traer gente a los pies de Cristo. Ellos entonces serán tus amigos por la eternidad y te darán la bienvenida cuando llegues al cielo. Esta es la mejor inversión financiera que puedes hacer.
Tal vez has escuchado la expresión: “No puedes llevar nada contigo”, pero la Biblia dice que puedes enviarlo anticipadamente, invirtiendo en personas que vayan al cielo. La Biblia afirma que así “atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera”.
Deja las excusas y piensa en formas creativas para cumplir tu comisión. Si estás dispuesto, siempre hay maneras de hacerlo, hay agencias que te ayudarán. He aquí algunas excusas comunes:
- “Sólo hablo mi idioma”. Esta es una ventaja, millones de personas quieren aprender tu idioma y están ansiosos por practicarlo.
- “No tengo nada que ofrecer”. Sí, sí tienes. Cada habilidad y experiencia tuya puede ser usada en algún lugar.
- “Estoy muy viejo (o muy joven)”. La mayoría de las agencias tienen proyectos a corto plazo para cada edad.
Ya fuera Sara, que afirmó que era muy vieja para ser usada por Dios o Jeremías que alegó ser muy joven, Dios rechazó sus excusas. Él les dijo: “No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo lo que yo te ordene. No le temas a nadie que yo estoy contigo para librarte”.
Quizás has creído que necesitas un “llamado” especial de Dios y has esperado por algún sentimiento o experiencia sobrenatural. Pero Dios ya ha declarado su llamado repetidas veces. Todos somos llamados para cumplir los cinco propósitos de Dios en nuestras vidas: para adorar, para entablar compañerismo, para crecer igual a Cristo, para servir, y para cumplir una misión con Dios en el mundo. Él no quiere usar sólo a algunos de su pueblo, quiere usarlos a todos. Por eso somos llamados a participar en la misión asignada por Dios. Él desea que su iglesia completa lleve el evangelio entero a todo el mundo.
Muchos cristianos se pierden el plan de Dios para sus vidas porque nunca le han preguntado si quiere que sirvan como misioneros en alguna parte. Si es por temor o ignorancia, en todo caso han cerrado automáticamente sus mentes a la posibilidad de servir como misioneros en localidades multiculturales. Si estás tentado a decir no, debes revisar todas las posibilidades y modalidades disponibles (te sorprenderás), orar seriamente y preguntarle a Dios qué es lo que quiere de ti en los años venideros.
No te imaginas los miles de misioneros que se necesitan con urgencia en este momento crítico de la historia, donde innumerables puertas se están abriendo como nunca antes se había visto.
Si quieres parecerte a Jesús, debes tener un corazón que anhele alcanzar al mundo entero. No puedes sentirte satisfecho sólo con que tu familia y tus amigos conozcan a Cristo. Hay más de seis mil millones de personas en la tierra, y el Señor quiere encontrar a todos sus hijos perdidos. Jesús dijo: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará”.
La Gran Comisión es tu comisión, y hacer tu parte es el secreto para vivir una vida significativa.
Punto de reflexión: La Gran Comisión es mi comisión.
Versículo
para recordar: “Envíanos al mundo con las nuevas de tu poder salvador y
tu plan eterno para la humanidad”. Salmo 67:2 (BAD).
Pregunta para considerar: ¿Qué pasos puedo dar para enrolarme en una experiencia misionera breve el próximo año?
Una vida con propósito; Rick Warren, Ed VIDA, pag 321-331
DIA 37: COMPARTE EL MENSAJE DE TU VIDA
Quienes creen en el Hijo de Dios,
tienen el testimonio de Dios en ellos.
1º Juan 5:10a (PAR)
Sus vidas han proclamado la Palabra del Señor...
Las nuevas de su fe en Dios han salido.
No es necesario que digamos nada más,
ustedes son el mensaje.
1º Tesalonicenses 1:8 (PAR)
Dios te ha dado un mensaje de vida para compartir.
Cuando
te conviertes en creyente, también llegas a ser un mensajero de Dios.
Él quiere hablarle al mundo por medio de ti. Pablo dijo: “Hablamos la
verdad ante Dios, como mensajeros de Dios”.
Puedes pensar que no tienes nada que compartir y por eso es que el diablo trata de mantenerte en silencio. Tienes un sinnúmero de experiencias que Dios quiere que uses para traer a otros a su familia. La Biblia dice: “Quienes creen en el Hijo de Dios tienen el testimonio de Dios en ellos”. Tu mensaje de vida consta de cuatro partes:
Puedes pensar que no tienes nada que compartir y por eso es que el diablo trata de mantenerte en silencio. Tienes un sinnúmero de experiencias que Dios quiere que uses para traer a otros a su familia. La Biblia dice: “Quienes creen en el Hijo de Dios tienen el testimonio de Dios en ellos”. Tu mensaje de vida consta de cuatro partes:
- Tu testimonio: la historia de cómo comenzaste una relación con Jesús.
- Tus lecciones de vida: las lecciones más importantes que Dios te ha enseñado.
- Tus pasiones divinas: las obras para las cuales Dios te ha moldeado y que más te importan.
- Las buenas nuevas: el mensaje de salvación.
Tu mensaje de vida incluye tu testimonio. Tu testimonio es la historia de cómo Cristo marcó una diferencia en tu vida. Pedro nos dice que fuimos escogidos por Dios “para hacer su trabajo y hablar de Él, decirles a otros de la diferencia entre la noche y el día que Él hizo para ti”.
Esta es la esencia del testimonio; compartir tus experiencias personales con respecto al Señor. En una corte no se espera que el testigo discuta el caso, prueba la verdad o presione el veredicto; ese es el trabajo de los abogados. Los testigos simplemente relatan lo que les pasó o lo que vieron.
Jesús dijo: “Serás mi testigo”; no dijo: “Serás mi abogado”.
Él, quiere que compartas su historia con otros. Compartir tu testimonio es parte esencial de tu misión en la tierra, ya que es único. No hay otra historia como la tuya, sólo tú puedes compartirla. Si no hablas de ella, se habrá perdido para siempre. Puede que no seas un erudito en Biblia, sin embargo eres la autoridad en tu vida y es difícil argüir con una experiencia personal. En realidad, tu testimonio personal es más eficaz que un sermón, porque los no creyentes ven a los pastores como vendedores profesionales; pero verte como un “cliente satisfecho”, les da más seguridad a ellos y más credibilidad a ti.
Las historias personales también son más fáciles de relatar que los principios, y a las personas les gusta oírlas. Captan nuestra atención y las recordamos por más tiempo. Los no creyentes quizás pierdan el interés si citas a los teólogos más reconocidos, pero sienten una curiosidad natural acerca de las experiencias que ellos nunca han tenido. Compartir historias construye un puente relacional que Jesús puede cruzar, de tu corazón al de otros.
Otro valor que tiene el testimonio es que supera las defensas intelectuales. Muchas personas que no aceptan la autoridad de la Biblia escucharán una historia personal humilde. Pablo usó su testimonio en seis ocasiones diferentes para compartir el evangelio en vez de citar las escrituras.
La Biblia dice: “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto”. La mejor manera de “estar listos” es escribiendo tu testimonio y memorizando los puntos principales. Divídelo en cuatro partes:
1. Cómo era mi vida antes de conocer a Jesús.
2. Cómo supe que necesitaba a Jesús.
3. Cómo rendí mi vida a Jesús.
4. La diferencia que Jesús ha hecho en mi vida.
Por supuesto, tienes muchos otros testimonios aparte de tu historia de salvación. Tienes una para cada experiencia en la que Dios te ha ayudado. Debes hacer una lista de todos los problemas, circunstancias y crisis que Dios te ha permitido pasar. Sé una persona sensible y usa la historia con la que tu amigo no creyente se identifique mejor. Diferentes situaciones llaman a distintos testimonios.
Tu mensaje incluye tus lecciones de vida. La segunda parte de tu mensaje son las verdades que Dios te ha enseñado en tus experiencias con Él. Lecciones e ideas que has aprendido acerca de Dios, las relaciones, los problemas las tentaciones y otros aspectos de la vida. El salmista oró: “Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin”. Desafortunadamente, nunca aprendemos lo suficiente de lo que nos pasa. Por parte de los israelitas, la Biblia dice: “Muchas veces Dios los libró, pero ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad”. Quizás hayas conocido personas iguales a éstas. Sin embargo, aunque es sabio aprender de nuestra experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros. No hay suficiente tiempo para aprender todo en la vida probando y equivocándonos. Debemos aprender de las lecciones que da la vida a unos y a otros. La Biblia dice: “Para quien sabe apreciarla, una sabia reprensión vale tanto como una joya de oro muy fino”.
- Escribe las lecciones importantes que has aprendido de la vida, de manera que puedas compartirlas con otros. Debemos estar agradecidos con Salomón porque nos dio los libros Proverbios y Eclesiastés, los cuales están llenos de lecciones prácticas de la vida. Imagínate cuántas frustraciones innecesarias podríamos haber evitado si hubiéramos aprendido de las lecciones de otros. Las personas maduras desarrollan el hábito de tomar las lecciones de las experiencias de cada día. Te animo a que hagas una lista de todas las lecciones de tu vida. Realmente no piensas en ellas hasta que no las escribes. Aquí hay unas cuantas preguntas para darle un empujoncito a tu memoria y decidas comenzar:
- ¿Qué me ha enseñado Dios acerca del fracaso?
- ¿Qué me ha enseñado Dios respecto a la carencia de dinero?
- ¿Qué me ha enseñado Dios en cuanto al dolor, el pesar y la depresión?
- ¿Qué me ha enseñado Dios a través de la espera?
- ¿qué me ha enseñado Dios con la enfermedad?
- ¿Qué me ha enseñado Dios respecto a la desilusión?
- ¿Qué he aprendido de mi familia, mi iglesia, mis relaciones, mi grupo pequeño y mis críticos?
Tu mensaje de vida incluye expresar tus pasiones divinas. Dios es un Dios apasionado. Ama con pasión algunas cosas y odia apasionadamente otras. Como has crecido cerca de Él, Él mismo te dará pasión por lo que quiere profundamente, de manera que puedas ser su portavoz en el mundo. Puede ser una pasión acerca de un problema, un propósito, un principio o un grupo de personas. En cualquier caso, te sentirás obligado a hablar acerca de ellos y hacer una diferencia en lo que puedas.
No puedes dejar de hablar continuamente de lo que más quieres. Jesús dijo: “El corazón del hombre determina su hablar”. Tenemos dos ejemplos: David, que dijo: “Mi celo por Dios y su obra arden dentro de mí”. Y Jeremías dijo: “Tu mensaje quema mi corazón y mis huesos, no puedo quedarme en silencio”.
Dios les da a algunas personas una pasión divina para defender alguna causa. A menudo es un problema que personalmente experimentaros, como por ejemplo: abuso, adicción, infertilidad, depresión, enfermedad, u otra dificultad. Algunas veces Dios les da a las personas una pasión para hablarles a un grupo de otros que no pueden hablar por sí mismos, como: los niños abortados, perseguidos, pobres, arrestados, maltratados, y a quienes les ha sido negada la justicia. La Biblia está llena de mandatos para defender a los indefensos.
A veces, Dios le da pasión a las personas para fomentar su reino. Él puede darte una pasión divina para comenzar nuevas iglesias, fortalecer familias, financiar traducciones de la Biblia o entrenar líderes. Puede que te dé una pasión divina para alcanzar a un grupo de personas en particular con el evangelio: hombres de negocios, jóvenes, estudiantes extranjeros, madres solteras o quienes practican un deporte o afición en particular. Si le preguntas a Dios, Él cargará tu corazón por un país específico o grupo étnico que desesperadamente necesitan un testimonio cristiano fuerte.
Dios nos da pasiones diferentes, de manera que cada cosa que quiera hacer en el mundo se haga. No esperes que todo el mundo tenga tu misma pasión. En vez de ello, debemos escuchar y evaluar cada uno de los mensajes de la vida porque nadie puede decirlo todo. Nunca subestimes la pasión divina de alguien. La Biblia dice: “Está bien mostrar interés, con tal de que ese interés sea bien intencionado y constante”.
Tu mensaje de vida incluye las “Buenas Nuevas”. ¿Cuáles
son las buenas nuevas” “Las buenas noticias nos dicen que Dios nos
acepta por la fe y sólo por la fe”. “Esto es, que en Cristo, Dios estaba
reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus
pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación”.
Las buenas nuevas significan que cuando confiamos en la gracia de Dios para salvarnos por medio de lo que Jesús hizo, nuestros pecados son perdonados; tenemos un propósito para vivir y nos es prometido un hogar futuro en el cielo.
Hay cientos de libros estupendos acerca de cómo difundir las buenas nuevas. Puedo proveer una lista de libros que me han ayudado particularmente. Pero todo el entrenamiento del mundo no es suficiente para motivarte a testificar de Cristo hasta que hagas tuyas las convicciones cubiertas en los capítulos anteriores. Lo más importante es que debes aprender a amar a las personas extraviadas como Dios lo hace. Él no crearía a una persona si no la amara. Para Él todos somos importantes. Cuando Jesús extendió sus brazos en la cruz, estaba diciendo: “¡Así es como te amo!” La Biblia dice: “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos”. En cualquier momento que sientas apatía con tu misión en el mundo, invierte algo de tiempo reflexionando acerca de lo que Jesús hizo por ti en la cruz. Nos deben importar los no creyentes ya que a Dios le preocupan. El amor no da alternativas. La Biblia dice: “En el amor no hay temor; sino que el amor perfecto echa fuera el temor”. Un padre correría dentro de un edificio en llamas para salvar a su niño porque su amor es más grande que su temor. Si temes compartir las buenas nuevas con las personas cercanas a ti, pídele a Dios que llene tu corazón con su amor por ellos.
La Biblia dice:”No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios”. Tan pronto como conozcas a una persona que no conoce a Cristo, debes orar por ella, servirle en amor y compartirle las buenas nuevas. Tan pronto como sepas que hay una persona en tu comunidad que no pertenece a la familia de Dios, tu iglesia deberá alcanzarla. Si ésta no lo hace, es como se le dijera al mundo: “Puedes irte al infierno”.
Las buenas nuevas significan que cuando confiamos en la gracia de Dios para salvarnos por medio de lo que Jesús hizo, nuestros pecados son perdonados; tenemos un propósito para vivir y nos es prometido un hogar futuro en el cielo.
Hay cientos de libros estupendos acerca de cómo difundir las buenas nuevas. Puedo proveer una lista de libros que me han ayudado particularmente. Pero todo el entrenamiento del mundo no es suficiente para motivarte a testificar de Cristo hasta que hagas tuyas las convicciones cubiertas en los capítulos anteriores. Lo más importante es que debes aprender a amar a las personas extraviadas como Dios lo hace. Él no crearía a una persona si no la amara. Para Él todos somos importantes. Cuando Jesús extendió sus brazos en la cruz, estaba diciendo: “¡Así es como te amo!” La Biblia dice: “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos”. En cualquier momento que sientas apatía con tu misión en el mundo, invierte algo de tiempo reflexionando acerca de lo que Jesús hizo por ti en la cruz. Nos deben importar los no creyentes ya que a Dios le preocupan. El amor no da alternativas. La Biblia dice: “En el amor no hay temor; sino que el amor perfecto echa fuera el temor”. Un padre correría dentro de un edificio en llamas para salvar a su niño porque su amor es más grande que su temor. Si temes compartir las buenas nuevas con las personas cercanas a ti, pídele a Dios que llene tu corazón con su amor por ellos.
La Biblia dice:”No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios”. Tan pronto como conozcas a una persona que no conoce a Cristo, debes orar por ella, servirle en amor y compartirle las buenas nuevas. Tan pronto como sepas que hay una persona en tu comunidad que no pertenece a la familia de Dios, tu iglesia deberá alcanzarla. Si ésta no lo hace, es como se le dijera al mundo: “Puedes irte al infierno”.
¿Qué estás dispuesto a
hacer para que las personas que conoces vayan al cielo? ¿Las invitas a
la iglesia? ¿Compartes tu historia? ¿Le das un libro? ¿Los invitas a
comer? ¿Oras por ellas cada día hasta que sean salvos? Tu campo
misionero está muy cerca de ti. No pierdas las oportunidades que Dios te
da. La Escritura afirma: “Compórtense sabiamente con los que no creen
en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno”.
¿Estará alguien en el cielo gracias a ti? Habrá alguien en el cielo que te diga: “Quiero darte las gracias. Estoy aquí porque te preocupaste lo suficiente para compartirme las buenas nuevas”. Imagínate qué gozo tendrás al saludar en el cielo a alguien a quien ayudaste a llegar ahí. La salvación eterna de un alma es más importante que cualquier otra cosa que logres en la vida. Sólo las personas durarán para siempre.
¿Estará alguien en el cielo gracias a ti? Habrá alguien en el cielo que te diga: “Quiero darte las gracias. Estoy aquí porque te preocupaste lo suficiente para compartirme las buenas nuevas”. Imagínate qué gozo tendrás al saludar en el cielo a alguien a quien ayudaste a llegar ahí. La salvación eterna de un alma es más importante que cualquier otra cosa que logres en la vida. Sólo las personas durarán para siempre.
En
este libro has aprendido los cinco propósitos de Dios para tu vida en la
tierra: él te creó para hacerte un miembro de su familia, un modelo de
su carácter, un magnificador de su gloria, un ministro de su gracia y un
mensajero de sus buenas nuevas a otros. De esos cinco propósitos, el
quinto sólo puede cumplirse en la tierra. Los otros cuatro los seguirás
haciendo en la eternidad de alguna manera. Por eso es que la difusión de
las buenas nuevas es tan importante; sólo tienes un tiempo breve para
compartir tu mensaje de vida y cumplir tu misión.
Punto de reflexión: Dios quiere decirle algo al mundo a través de ti.
Versículo
para recordar: “Estén siempre preparados para responder a todo el que
les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con
gentileza y respeto”. 1º Pedro 3:15b-16 (NVI).
Pregunta para considerar: Reflexionando en mis historia personal, ¿a quién quiere Dios que se la cuente?
Una vida con propósito; Rick Warren, Ed VIDA, pag 314-321
jueves, 1 de mayo de 2014
EL PROBLEMA DEL CRISTIANISMO
9. EL PROBLEMA DEL CRISTIANISMO
No descuides el valor de vuestra heredad
espiritual, el río de verdad que fluye por los siglos, aun hasta los
tiempos estériles de una era materialista y secular. En todos vuestros
esfuerzos valiosos por liberaros de los credos supersticiosos de las
eras pasadas, aseguraos de conservar la verdad eterna. Pero, ¡sed
pacientes! Cuando haya pasado la actual rebelión contra la superstición,
las verdades del evangelio de Jesús persistirán gloriosamente para
iluminar un camino nuevo y mejor.
Pero el cristianismo paganizado y
socializado necesita un nuevo contacto con las enseñanzas no transigidas
de Jesús; languidece por falta de una nueva visión de la vida del
Maestro en la tierra. Una nueva y más plena revelación de la religión de
Jesús está destinada a conquistar el imperio del secularismo
materialista y a derrotar la influencia mundial del naturalismo
mecanicista. En este momento, Urantia se tambalea en el borde mismo de
una de las épocas más sorprendentes y cautivantes de reajuste social,
aceleración moral y esclarecimiento espiritual.
Las enseñanzas de Jesús, aunque grandemente
modificadas, sobrevivieron a los cultos de misterio en el tiempo de su
nacimiento, a la ignorancia y la superstición de la edad de las
tinieblas, y aún ahora están triunfando poco a poco sobre el
materialismo, el mecanicismo y el secularismo del siglo veinte. Y estas
eras de grandes pruebas y peligro de derrotas siempre son eras de
grandes revelaciones.
La religión necesita nuevos líderes,
hombres y mujeres espirituales que se atrevan a depender solamente de
Jesús y de sus enseñanzas incomparables. Si el cristianismo persiste en
desatender su misión espiritual, mientras sigue ocupándose de los
problemas sociales y materiales, el renacimiento espiritual deberá
esperar el advenimiento de estos nuevos maestros de la religión de
Jesús, que se dedicarán exclusivamente a la regeneración espiritual de
los hombres. Entonces, estas almas
Página 2083
nacidas del espíritu proveerán rápidamente el
liderazgo y la inspiración que se requieren para una reorganización
social, moral, económica y política del mundo.
La era moderna se negará a aceptar una
religión que no esté de acuerdo con los hechos y que no se armonice con
los conceptos más elevados de verdad, belleza y bondad. Está llegando la
hora del redescubrimiento de los verdaderos y originales cimientos del
distorsionado y comprometido cristianismo de hoy: la verdadera vida y
enseñanzas de Jesús.
El hombre primitivo vivió una vida de
esclavitud supersticiosa al terror religioso. Los hombres modernos
civilizados temen caer bajo el dominio de poderosas convicciones
religiosas. El hombre pensante siempre temió caer cautivo de una
religión. Cuando una religión poderosa y emocionante amenaza dominarlo,
invariablemente trata de racionalizar, tradicionalizar e
institucionalizar a dicha religión, con la esperanza de llegar a
controlarla. Por medio de este procedimiento, aun una religión revelada
se vuelve hecha y dominada por el hombre. Los hombres y mujeres modernos
e inteligentes evaden la religión de Jesús, porque temen lo que les
hará a ellos —y con ellos. Todos estos temores son bien
fundados. La religión de Jesús en efecto domina y transforma a sus
creyentes, exigiendo que los hombres dediquen la vida a buscar el
conocimiento de la voluntad del Padre en el cielo y que las energías del
vivir se consagren al servicio altruista de la hermandad del hombre.
Los hombres y mujeres egoístas francamente
no quieren pagar este precio, ni siquiera para conseguir el tesoro
espiritual más grande que se haya ofrecido jamás al hombre mortal. Sólo
cuando el hombre se haya desilusionado suficientemente de las congojas y
desencantos que acompañan a la búsqueda necia y engañosa del egoísmo, y
haya posteriormente descubierto la esterilidad de la religión
formalizada, estará dispuesto a volverse de todo corazón hacia el
evangelio del reino, la religión de Jesús el Nazareno.
El mundo necesita más religión de primera
mano. Incluso el cristianismo —la mejor de las religiones del siglo
veinte— es no sólo una religión sobre Jesús, sino que también
es, notablemente, una religión que los hombres experimentan de segunda
mano. Ellos toman su religión tal como se la entregan sus maestros
religiosos aceptados. ¡Qué despertar experimentaría el mundo si tan sólo
pudiera ver a Jesús así como él realmente vivió en la tierra, y
conocer, de primera mano, sus enseñanzas dadoras de vida! Las palabras
que describen las cosas bellas no pueden emocionar tanto como el
espectáculo de esas cosas bellas, tampoco pueden las palabras de fe
inspirar la alma de los hombres tanto como la experiencia de conocer la
presencia de Dios. Pero la fe esperanzada mantendrá por siempre abierta
la puerta de la esperanza en el alma del hombre, para el ingreso en las
realidades espirituales eternas de los valores divinos de los mundos del
más allá.
El cristianismo se atrevió a disminuir sus
ideales ante el desafío de la avidez humana, la locura de la guerra y el
deseo de poderío; pero la religión de Jesús permanece en el lugar del
llamado espiritual inmaculado y trascendente que evoca a lo mejor que
hay en el hombre, para que éste se eleve por encima de todas estas
herencias de evolución animal y, por la gracia, alcance las alturas
morales del verdadero destino humano.
El cristianismo está amenazado con una
muerte lenta a manos del formalismo, la organización excesiva, el
intelectualismo y otras tendencias no espirituales. La iglesia cristiana
moderna no es esa hermandad de creyentes dinámicos que Jesús comisionó
para que continuamente realizaran la transformación espiritual de las
generaciones sucesivas de la humanidad.
El así llamado cristianismo se ha vuelto un
movimiento social y cultural así como también una creencia y práctica
religiosa. La corriente del cristianismo moderno drena muchos antiguos
pantanos paganos y muchas ciénagas bárbaras; muchos antiguos arroyos
culturales vierten sus aguas en su río cultural de hoy, así como también
los manantiales de las altas mesetas galileas que supuestamente son su
fuente exclusiva.
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